La luz que nace de mi sombra
«Lo que muchos llaman "oscuro" es el único lugar donde la luz adquiere su verdadero significado»
Mi fotografía no es una elección estética, es mi propia vida. Lo que otros perciben como barroquismo es, en realidad, el lenguaje de los contrastes que han moldeado mi existencia. Durante años, me refugié en los objetos —en la pintura, la escultura y la literatura— para hallar el orden y la belleza que el mundo exterior me negaba. Mi etapa como anticuario no fue un oficio, fue una escuela de la mirada; allí aprendí que lo que muchos llaman "oscuro" es el único lugar donde la luz adquiere su verdadero significado. Lo que algunos llaman academicismo es, para mí, el camino de la integración en una vida sin sobresaltos, más allá de las sombras diarias.
Hoy, mi cámara es el acto de reivindicación de mi propio cuerpo. Reivindico el cuerpo que ama, el que sufre y el que desea; esa honestidad desnuda de quien ya no tiene nada que esconder. Mis sombras no ocultan el pecado, sino que protegen la dignidad de la existencia frente a la hostilidad de quien solo sabe juzgar.
Mi formación en arquitectura no fue casual: fue la urgencia de diseñar un hogar cuando me sentía a la intemperie. En mi obra, esa disciplina es la cimentación invisible sobre la que levanto cada imagen. La luz y la sombra no son adornos, son los muros de carga que dan volumen a mis figuras. El color no es decoración, es la materia prima que da temperatura a ese espacio emocional que construyo. Cada fotografía es un plano de supervivencia, una arquitectura de claroscuros donde los haces de luz son los pilares que me mantienen en pie.
Muchos se han quedado en la superficie de mi propuesta, ciegos ante la trascendencia de mis sombras, sin entender que son ellas las que realmente iluminan mis imágenes. Mi creación no nace de un impulso de hoy, sino del eco de aquel ayer en el que decidí ser honesto conmigo mismo y con el mundo. Con la fotografía, la sombra que intentaron imponerme se ha vuelto el faro de mi legado; el rincón donde quisieron confinarme es hoy el territorio de mi libertad. No es un renacer, es la madurez de una resistencia que ha durado siempre: es, por fin, mi momento de dar luz.